Marfan, síndrome 

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Tipo de test: 

Tiempo de espera: 

30 dias

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El síndrome de Marfan (MFS) es una enfermedad sistémica del tejido conectivo, caracterizada por una combinación variable de manifestaciones cardiovasculares, músculo-esqueléticas, oftalmológicas y pulmonares. La prevalencia se estima en 1/5.000 y afecta por igual a hombres y mujeres. Los síntomas pueden aparecer a cualquier edad y son muy variables de una persona a otra, incluso dentro de una misma familia. La afectación cardiovascular se caracteriza por: 1) dilatación progresiva de la aorta, acompañada de un riesgo elevado de disección aórtica, lo que afecta al pronóstico; la dilatación aórtica puede conducir a una fuga en la válvula aórtica; e 2) insuficiencia mitral, que puede complicarse con arritmias, endocarditis o insuficiencia cardíaca. Habitualmente, la afectación esquelética es el primer signo de la enfermedad y puede incluir: dolicostenomelia (longitud excesiva de las extremidades), talla grande, aracnodactilia, hipermovilidad articular, deformaciones escolióticas, protrusión del acetábulo, deformidad torácica (pectus carinatum o pectus excavatum), dolicocefalia del eje anteroposterior, micrognatismo o hipoplasia malar. La afectación oftalmológica resulta en una miopía axial, que puede conducir al desprendimiento de retina y desplazamiento del cristalino (la ectopia o luxación son signos característicos). Las complicaciones oculares, especialmente la ectopia lentis, pueden conducir a la ceguera. Los signos cutáneos (estrías atróficas), un incremento del riesgo de neumotórax y la ectasia dural también pueden estar presentes. En la inmensa mayoría de los casos, el síndrome de Marfan se debe a mutaciones en el gen FBN1, (15q21), el cual codifica para la fibrilina-1, una proteína esencial del tejido conectivo. Se han identificado formas limítrofes de la enfermedad secundarias a mutaciones en el gen TGFBR2, localizado en el cromosoma 3, el cual codifica para el receptor TGF-beta. La transmisión es autosómica dominante. Se han descrito algunos casos esporádicos. El diagnóstico se basa en los signos clínicos y en el historial familiar. Sin embargo, como resultado de un cuadro clínico muy variable, puede ser difícil establecer el diagnóstico. Para ayudar en el diagnóstico, se han establecido unos criterios diagnósticos internacionales (los criterios de Ghent), basados en los signos clínicos mayores y/o menores. El diagnóstico diferencial incluye: síndrome MASS, síndrome Shprintzen-Goldberg, prolapso de la válvula mitral, síndrome de Ehlers-Danlos y otras enfermedades que presentan aneurisma aórtico, como el síndrome de Loeys-Dietz (ver estos términos). Una persona afectada presenta un riesgo del 50% de transmisión de la mutación responsable de la enfermedad. El diagnóstico prenatal genético es posible para las familias en las que se ha identificado la mutación. El manejo debe de ser multidisciplinar, con la intervención de diferentes especialistas: cardiólogos, genetistas, reumatólogos, oftalmólogos, pediatras y radiólogos. El objetivo del diagnóstico es limitar la dilatación aórtica (beta-bloqueantes, limitación de deporte) y el seguimiento regular de la aorta (ecocardiograma anual), a fin de permitir un remplazo de la raíz aórtica, antes de que se produzca la disección. Puede realizarse cirugía para las anomalías esqueléticas (estabilización de la columna vertebral en caso de escoliosis, reparación de las deformaciones torácicas) y oculares (tratamiento con láser o reemplazo de la lente dislocada). El tratamiento es, de otro modo, sintomático. La afectación aórtica condiciona el pronóstico de la enfermedad. Con un seguimiento regular y un manejo adecuado, los pacientes presentan actualmente una esperanza de vida cercana a la de la población general. Durante los últimos 30 años, la esperanza de vida ha aumentado en 30 años.

Fuente: 

Tomado de Orphanet

Prevalencia: 

Herencia: 

Autosómica dominante