Alagille Tipo 1, síndrome 

Genes: 

Sinonimo: 

Tipo de test: 

Tiempo de espera: 

25 dias

Más información

El síndrome de Alagille (SA) está variablemente caracterizado por colestasis crónica debido a escasez de conductos biliares intrahepáticos, estenosis arterial pulmonar periférica, anomalías en la segmentación vertebral, facies característica, anomalías en el segmento anterior/embriotoxon posterior, retinosis pigmentaria y riñones displásicos. La prevalencia es de aproximadamente 1/70.000. La enfermedad se puede manifestar con ictericia prolongada debido a hiperbilirrubinemia conjugada y/o signos y síntomas cardiacos en recién nacidos. Entre las anomalías cardiacas se incluyen atresia o estenosis pulmonar, defectos del septo atrial y/o ventricular, tetralogía de Fallot y ductus arterioso evidente (consulte estos términos). La colestasis se manifiesta mediante hiperbilirrubinemia conjugada, hepatoesplenomegalia, hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia y coagulopatía. Puede presentarse prurito y xantomas. Entre las anomalías menores se incluyen hemivértebras en mariposa (aproximadamente el 50% de casos) y acortamiento de radio, ulna y falanges. Los rasgos faciales característicos, si están presentes, son en general evidentes desde la infancia e incluyen frente prominente, ojos hundidos, fisuras palpebrales oblicuas ascendentes, hipertelorismo, raíz nasal plana y mentón prominente. Entre las anomalías oftálmicas se incluyen embriotoxon posterior (en un 75% de los casos), anomalía de Axenfeld (consulte este término), retinosis pigmentaria, y anomalías papilares y del disco óptico. Manifiestan retraso del crecimiento, malabsorción de grasas (puede producirse raquitismo) y, en ocasiones, retraso del desarrollo. Los pacientes pueden presentar riñones pequeños y displásicos (comunes en SA tipo 2), e hipotiroidismo. El SA normalmente está causado por mutaciones en el gen JAG1 (20p12) (SA tipo 1) que codifica un ligando de la ruta de señalización Notch. El SA tipo 2 está causado por mutaciones en el gen NOTCH2 (1p12). La transmisión es autosómica dominante, pero son comunes una penetrancia reducida (hasta el 50% de los casos) y un mosaicismo somático (~8%). El diagnóstico se basa en el cuadro clínico y la biopsia del hígado que revela colestasis crónica y escasez de conductos biliares interlobulares. El diagnóstico por imágenes (ultrasonografía abdominal, colangiografía) ayuda a identificar la anatomía biliar. Debe realizarse un diagnóstico sistemático de anomalías oftálmicas, esqueléticas, vasculares y endocrinas (tiroides). El diagnóstico puede confirmarse por secuenciación del ADN. El diagnóstico diferencial incluye atresia biliar, fibrosis hepática congénita, fibrosis quística, ictericia neonatal, enfermedad renal poliquística, colestasis intrahepática familiar progresiva y tirosinemia (consulte estos términos). Si se ha identificado una mutación patogénica, puede realizarse un diagnóstico genético prenatal por análisis de ADN a partir de vellosidades coriales o cultivo de amniocitos. De lo contrario, una ecografía fetal detallada puede identificar anomalías cardiacas y/o renales si las hubiera. El tratamiento no es específico e incluye dietas de alto contenido en carbohidratos y triglicéridos de cadena media-larga, con suplemento vitamínico. El prurito puede reducirse mediante colestiramina o rifampicina. Puede que sea necesario realizar un trasplante de hígado en pacientes con enfermedad refractaria. Puede que se requieran procedimientos cardiacos o vasculares en lesiones sintomáticas significativas. El pronóstico normalmente es favorable, pero pueden producirse complicaciones como cirrosis, hemorragia varicosa, ascitis refractaria y peronitis bacteriana espontánea. La enfermedad normalmente se estabiliza entre los 4 y los 10 años. Cuando se padece insuficiencia y/o lesiones cardiacas, se incrementa el riesgo mortalidad.

Fuente: 

Tomado de Orphanet

Prevalencia: 

Desconocido

Herencia: 

Autosómico dominante